Caso de maltrato: gallos de pelea

Todas las semanas en todo el país y generan un apasionante debate entre quienes las consideran maltrato animal y los que las defienden como una usanza centenaria
Una pelea de gallos involucra mucho más que el combate.Previo  al enfrentamiento, un dueño interesado en poner a pelear a su gallo hace públicas sus intenciones en busca de un adversario. Los animales se pesan uno a uno en una balanza; no puede haber diferencia de peso entre uno y otro: deben entrar al ring en igualdad de condiciones. Una vez determinados los gallos que van a pelear, se pasa a la mesa donde se colocan las espuelas.
La espuela natural se corta –lo que, de acuerdo con los galleros, no acarrea dolor para los animales y es similar a cuando una persona se corta las uñas– y se coloca una de plástico. La razón para usar este material es sanitaria: las espuelas naturales son infecciosas, mientras que las plásticas causan heridas que son más fáciles de sanar. Los galleros aseguran que están erradicando las espuelas de carey para proteger a las tortugas de cuyo caparazón se extraía el material para fabricarlas. En otros tiempos, también se hacía uso de espuelas de acero inoxidable y otros tipos mucho más peligrosos y dañinos.
El siguiente paso involucra dinero. Entre los dueños se establece la cifra por la cual se va a jugar; también se llevan a cabo apuestas entre el público asistente. Hay dos jueces en el ring, cada uno de los cuales recibe 1.000 colones por combate. En una noche normal, hay decenas de peleas.

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